Rutas Aragón

 

Raquetas de nieve, ¿cómo y cuándo utilizarlas?

Comparte :
raquetas nieve

Estamos en pleno invierno. El momento que muchas personas aprovechan para disfrutar de su lugar favorito: la montaña. La maravillosa naturaleza alcanza su esplendor en las laderas de los picos. Estar allí supone una preciosa experiencia, además de una suerte de desconexión del mundanal ruido capaz de atemperar al más nervioso. Pero disfrutar de la montaña, y más cuando está cubierta por el níveo manto de la nieve, es tan bonito como peligroso. En muchos casos para salvaguardar nuestra integridad física nos veremos obligados a llevar raquetas de nieve.

Las raquetas de nieve antaño eran utilizadas solo por expertos y avezados montañeros, pero se han convertido con el paso el tiempo en un elemento cada vez más común. Son muchas las personas que se calzan las raqueta de nieve para surcar la montaña.

En general se puede decir que hay dos tipos de raquetas de nieve: las más completas que sirven para caminar por prácticamente cualquier terreno, y otras solamente aptas para pequeños recorridos por zonas no demasiado accidentadas. Aunque sean una gran ayuda, las raquetas tampoco son mágicas: cuando el terreno se inclina y hay nieve dura pueden causarnos problemas; tampoco son aptas en zonas heladas.

¿Cómo son las raquetas de nieve en la actualidad?

Obviamente las raquetas de nieve han evolucionado con el paso del tiempo. Las que se usan actualmente tienen unas fijaciones que cumplen una doble función: otorgan holgura y libertad al pie cuando el terreno mira hacia arriba, y lo bloquean si estamos descendiendo. También tienen unas pequeñas puntas que, a grandes rasgos, pueden recordarnos a los crampones. Pero mucho ojo con esto último, “pueden recordarnos”, no son crampones. Y no cumplen la función de estos.

Para elegir la raqueta de nieve que más nos conviene tendremos que hacerlo, sobre todo, analizando la variable del peso. Dependiendo de esto escogeremos un tamaño de raqueta u otro. En cuanto a la forma de la fijación, esta dependerá de la botas que llevemos. También en este caso el sistema de agarre nos puede recordar a la de los crampones.

Lo mejor si queremos experimentar es hacerlo en un lugar en el que nos alquilen las raquetas, expliquen cómo utilizarlas y podamos probarlo en un terreno relativamente asequible. En los Pirineos, por supuesto, hay muchos lugares que cumplen estas características: los Llanos del Hospital, por ejemplo, son un espacio ideal para comenzar a utilizar raquetas de nieve.

Autor: Óscar

Apasionado de la naturaleza y el senderismo, paso horas descubriendo nuevos lugares de nuestra comunidad. ¿Me acompañas?

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *