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Las paradas durante la ruta, cómo las distribuyo

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Dosificar. Cuántas veces habremos escuchado esta palabra mientras veíamos el Tour de Francia o una prueba atlética. Verbo repetido hasta la saciedad en la práctica de deportes que conllevan un desgaste físico importante y continuado. Básico en la bicicleta, en el asfalto cuando son nuestras piernas las que nos guían, y también en la tierra que marca el camino de las rutas de senderismo. Tan importante como llevar un buen calzado, marcar un ritmo regular o hidratarnos de manera habitual, es realizar paradas durante la ruta.

Debemos establecer, aunque no se cumplan a rajatabla, algunos momentos de descanso. Uno de los principales errores que suelen cometer las personas poco duchas en la materia es parar en el momento que ya no pueden más. Error. Craso error. Es imperioso que descansemos antes, cuando todavía nos queden fuerzas.

Cómo planificar las paradas durante la ruta

Obviamente, el planning de descansos variará dependiendo de la longitud de la ruta y la dificultad de la misma. Estos se pueden estatuir haciéndolos coincidir con metas intermedias, o, directamente, con periodos de tiempo. En cualquier caso no deberíamos estar andando más de una hora sin parar. Sería este el tiempo máximo, tanto para que las piernas ameriten un descanso, como para que nuestro cuerpo precise ingerir líquido.

60 minutos, en el caso de una ruta fácil y plana. Si, por el contrario, se trata de un camino que apunta hacia arriba, tendremos que reposar de manera mucho más habitual. Cada media hora estaría bien.

A la hora de planificar las paradas durante la ruta son muchos aspectos a tener en cuenta. Por ejemplo, el tiempo total que, aproximadamente, pensemos tardar. El programa de descansos tendrá que hacerse teniendo en cuenta la longitud para evitar que se nos haga de noche en ruta.

También sería conveniente pergeñar el planteamiento inicial en base a las características del camino. Es decir, si es de ida y vuelta, con final en un lugar interesante y atractivo: la cima de una montaña, una ermita, una cascada o un precioso paisaje… Lo lógico es que queramos estar un tiempo disfrutando de ese enclave. Planifica, por tanto, los descansos, considerando este hecho.

Hacer senderismo es una actividad saludable, atractiva, cultural y medioambientalmente sostenible. Sin embargo, si no queremos tener un disgusto, debemos tomar una serie de medidas y no arriesgar en demasía. Las paradas durante la ruta son imprescindibles y, tengámoslo muy en cuenta, no hay que esperar a que nuestras piernas o pulmones no puedan más.

Autor: Óscar

Apasionado de la naturaleza y el senderismo, paso horas descubriendo nuevos lugares de nuestra comunidad. ¿Me acompañas?

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